desnudez

El condicionamiento

condicionamientoVivimos presos del condicionamiento. A donde a sea que volteemos, a donde sea que nos dirijamos somos afectados por el condicionamiento. Desde que eramos pequeñitos, desde antes de nacer ya hemos sido condicionados. Estando ahí en el vientre de mamá, podemos escuchar a nuestros padres hablar, planeado cada detalle de nuestras vidas.

Las revistas de moda dictan los estándares de belleza, los cuentos de hadas y las películas nos cuentan cómo deben de ser las relaciones amorosas. Hollywood nos muestra el estilo de vida que debemos de seguir. Hemos sido condicionados por normas sociales que marcan que es correcto y que no lo es.

Y es que el condicionamiento no nos deja ser libres, cuando estamos con un nuevo chico nos preocupan los prejuicios y no disfrutamos al máximo nuestra persona. Nos es difícil ser en realidad nosotras mismas porque hemos sido condicionadas de cierta manera y es difícil desnudarnos y dejar los prejuicios por un lado y ser quien realmente somos. Mírate en un espejo y pregúntate quien eres y descubrirás que hay que remover varias capas de condicionamiento antes de encontrar la respuesta.

“Los chicos no lloran” es una gran mentira. Las personas tienen sentimientos y estos no deben de ser suprimidos independientemente del género.

Desde pequeños nos enseñan a vivir en miedo, nos cuentan que el monstro debajo de la cama viene por nosotros. Nos dicen que el mundo de allá afuera es muy peligroso, que si corres te puedes tropezar y caer. Que si te enamoras te romperán el corazón, que si piensas diferente estás loca o loco. Que los sueños son imposibles de alcanzar porque son solamente sueños.

Desde pequeñas solemos pensar que el príncipe azul va a llegar montado en un caballo a rescatar a la dama en peligro. ¿Es realmente esa nuestra realidad o es la única realidad que conocemos?

La felicidad de tu chico no se mide por centímetros, tu belleza no se mide por la talla de pantalón que usas, tu inteligencia no se basa en el color de tu cabello, la sensualidad no se esconde en tu ropa interior y no está prohibida.

Así como los nuevos hábitos se crean en tan solo 21 días, lo mismo pasa con el condicionamiento solo que este lleva todo una vida hospedándose en nuestro inconsciente y actúa en piloto automático. Esta grabado en nuestro chip y ¿Qué es lo que hacemos para librarnos del condicionamiento y encontrarnos a nosotros mismos? Simplemente observamos nuestro interior para descubrir a esa maravillosa persona que se esconde y está ansiosa por salir a la luz.

“Caminar desnudas libremente por la vida se requiere de mucho valor.” – Rubia y Entaconada.

Sigueme en Twitter @melaniemld08 y vivamos juntas la desnudez. Xo’s

La Desnudez

desnudateEn días como este donde la lluvia cae, la temperatura baja y se respira un olor a tierra mojada en el ambiente me gusta reconectar ya sea conmigo misma o con las personas que son importantes. Me pongo a leer, escribo o simplemente me siento a ver la lluvia caer con una taza de té. Es una sensación de relajación muy placentera.

Hay un poema que me gusta mucho, se llama Danza y Desnudez. Me gusta mucho hablar y escribir de la desnudez, no es que sea exhibicionista ni mucho menos. Al mencionar la desnudez no me refiero a desnudarse enfrente de un chico ni ante una audiencia­, no me refiero a la desnudez física si no algo más trascendente. Desnudarse el alma para ser libres. Cuando el alma se desnuda sale el verdadero yo, sin prejuicios, sin etiquetas, solo la esencia pura del verdadero yo.

La desnudez nos hace un tanto vulnerables, nos pone en el spotlight, nos saca de nuestra zona de confort haciendo de la experiencia algo intimidante, arriesgada y temerosa. Sin embargo el resultado final es de libertad y paz interior pues ya no hay nada que ocultar o más bien ya no hay nada que defender tras haber enfrentado a la multitud que siempre se va a quedar observando y juzgando. El estar ahí presente a pesar de las miradas, de las críticas y de los prejuicios que la gente puede decir o no, da una sensación de seguridad y empoderamiento misma sensación que fortalece el verdadero yo dejándolo ser. Una vez desnuda empiezas a ser, una vez desnuda dejas tu verdadera esencia ser y es cuando tu verdadero yo se da a conocer, florece y permanece en el estado de ser.

Nuestro verdadero yo está enterrado profundamente debajo del condicionamiento. El condicionamiento es lo que “debemos de ser”, como nos debemos de comportar, estereotipos marcados o etiquetas de que es lo que debe ser. Hemos sido condicionados desde el primer día que pisamos la tierra y seguimos siendo condicionados a cada momento todo el tiempo. El condicionamiento es nuestra zona de confort, lo conocido y lo que debe y tiene que ser. Nuestro verdadero yo es esa parte oculta y desconocida que vive en nosotros, que muchas veces nos aterra conocer porque eso implica desnudarse poco a poco, soltar viejas creencias, darnos cuenta que no sabemos quiénes somos, cuestionarnos y entrar en terreno desconocido lo cual nos puede hacer sumamente vulnerables. ¿Alguna vez te has preguntado quién eres? No quien debes de ser, no qué eres y definitivamente no quien los demás dicen que eres. Tu profesión, tu trabajo o lo que haces para ganarte la vida no es quien tu eres.

Para llegar al verdadero yo es necesario cuestionarse, quitar capas y capas de condicionamiento. Desnudarse lentamente, poco a poco hasta sentirse cómoda en tu propia piel. Conocer hasta el último de los rincones escondidos por el condicionamiento. Se relaciona mejor desde adentro hacia afuera estableciendo una conexión íntima con tu verdadero yo. Para relacionarse íntimamente dos almas deben desnudarse, dos almas desnudas bailando una danza en la misma sintonía. La desnudez nos da libertad de bailar en armonía solos o acompañados.

 

…Desnuda tu alma, tu cuerpo, tu mente, tu ser, tus entrañas y bailemos juntos esta hermosa danza en la que seremos lo que no se nombra, lo que no se extingue, lo que no se apaga. – El amor de pareja desde la Psicomística.

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