La Temible Friendzone

friend-zone-posterEsa que a nadie le gusta pero que existe para el desfortunio de algunos, esa a la que nadie sabe cómo se llega pero se dan cuenta una vez que han llegado a los límites del Friend town. Y es que nunca se sabe.

Es curioso porque no te das cuenta hasta que has llegado y dejadme decirles que no es fácil salirse, ni siquiera te das cuenta. Los límites del Friend town son muy delgados, tan delgados que no sabes en que momento los haz cruzado hasta que te topas con un letrero gigante en letras fluorescentes que dice “Bienvenido al Friendzone” acompañado de un dulce abrazo de bienvenida y una sonrisa decepcionada de tu parte. ¡Yikes!

Si alguna vez han estado ahí sabrán que está más claro que el agua. Así nada más.

Las cosas se complican cuando la tensión es demasiada, cuando esa línea es borrosa y no se distingue bien. Así como dice Heidi Klum, un día puedes estar fuera y un día puedes estar dentro. ¿Y cómo delimitar el perímetro sin que la situación se vuelva ‘rara’? Ah, esa es la parte que yo llamo complicada en todo tipo de relación. ¿Y qué pasa cuando no estas segura si estas en el friendzone y las cosas son cada vez más confusas? O peor aún, no te has dado cuenta y haz puesto a ese chico en el friendzone y ahora no sabes si te ve como algo más o le quedo claro que solo son amigos. Porque eso suele pasar.

Hace unos años conocí a un chico, de esos chicos que haces llamar “tu amigo” solamente porque tomaste clases con él, platicas ocasionalmente, te lo encuentras en todas las reuniones sociales a las que van y tienes años de conocerlo. Bueno, pasan los años y me doy cuenta que aquel chico es guapo y mi interés aumenta. Salimos un par de veces, nunca supe si era en plan de cita o en plan de no tengo nada que hacer, hagamos algo.

Un día escuche esas horribles palabras que hicieron eco en mi mente. Y como olvidarlo, si justo le decía a mi mejor amiga lo guapo que me parecía y lo mucho que me gustaría tener una relación con él. Mi buena amiga decidió intervenir para saber cuáles eran sus intenciones y organizar una cita doble.

– No me lo tomes a mal, tú eres muy guapa pero claro solo somos amigos.

¡Ouch!

Lo curioso de todo eso es que muchos años después nos volvemos a ver y esta vez parecía habérsele olvidado el friendzone en el que me había puesto y me invito a salir. Antes de aceptar su invitación me gusto haberle recordado esa vez, hace mucho años atrás, donde me dejo en claro que solo éramos amigos. Su respuesta: fue estupidez masculina.

¡Sí, claro!

A mí también me gusta poner en la zona de “solo amigos” al patito feo.

Sigueme en twitter @melaniemld08 y cuéntame si alguna vez has estado atrapada en el friendzone.

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